
Es una ciudad repleta de simbolismo, con una potente historia enraizada en los padres fundadores de Estados Unidos y la democracia. Esto se refleja en sus calles (de las más antiguas del país) con un toque colonial, por las que caminaron personalidades como Benjamin Franklin. No obstante tuvo un gran peso político, lo que la convirtió provisionalmente en capital de los Estados Unidos y fue conocida hasta nuestros días como "la ciudad del amor fraternal".





Es una marca sencilla, seria, algo rígida y contundente, aunque no es hasta que la vemos con en su rica gama de colores, que nos damos cuenta que estamos ante una identidad pretenciosamente cercana y dinámica. Y en mi opinión lo consigue.


Es una pena porque, pese a que la marca está bien resuelta, creo que una ciudad con una carga tan notoria de símbolos, arquitectura, iconos e historia, no merece caer en lo anodino e impersonal. De nuevo estamos ante otra oportunidad perdida de hacer una gran marca.
(artículo de www.brandemia.org)
