viernes, 9 de enero de 2015

La ciudad creativa de la música

Un ciudad creativa. Así entienden desde la Asociación Metropolitana Coruña el futuro de la urbe coruñesa y su entorno. Ese modelo de ciudad «es el más ajustado a la realidad histórica, cultural y socioeconómica de A Coruña y su área metropolitana, haciendo hincapié en tres factores: el desarrollo de la economía creativa y el empleo de calidad, la internacionalización de la industria cultural, y la promoción de iniciativas participativas que fomenten la creatividad social, siendo esta una de las características que mejor diferencian a nuestra ciudad en comparación con otras ciudades medias». Esto argumenta Andrés Precedo Ledo, presidente de dicha asociación. y profesor honorario de la USC.
Los responsables de la entidad llevan casi un año trabajando en el proyecto Coruña Ciudad Creativa de la Música, una denominación que van a intentar que sea respaldada por la Unesco. «La música constituye uno de los mejores valores que posicionan a la ciudad como pionera en España en actividades musicales», argumentan.
Además de Precedo Ledo, este proyecto está encabezado Andrés Lacasa, gerente del Consorcio para la Promoción de la Música, y cuenta con la colaboración, entre otros, de Valentín Alejandro Martínez, profesor de la UDC.
Los promotores de la iniciativa destacan que en la actualidad «la Orquesta Sinfónica encabeza un proyecto musical de gran proyección internacional. Por eso la Asociación se marcó como objetivo la recuperación de la memoria musical de la ciudad, la valorización de sus aportaciones y la defensa del enorme patrimonio musical acumulado que, como ocurre con otros aspectos de nuestro patrimonio, está siendo afectado por decisiones que provocan la pérdida de contenidos significativos».
Labor divulgadora
Esta tarea se está llevando a cabo con «la cooperación de las instituciones musicales de la ciudad y de personas individuales relacionadas con el tema, se están investigando aspectos poco conocidos de nuestra herencia musical para darla después a conocer a los ciudadanos, porque la difusión de sus contendidos es la mejor manera de preservar su valorización y promoción».
El objetivo final es «conseguir que la ciudad pase a formar parte de la Red de Ciudades Creativas de la Unesco». Dicha red la puso en marcha el organismo de Naciones Unidas en octubre de 2004 y su objetivo es el de «fomentar el aprovechamiento del potencial creativo, social y económico de las ciudades y promover que se alcancen los objetivos de la Unesco a través de la incentivación de las colaboraciones entre el sector público, el privado y la sociedad civil para favorecer el desarrollo de las industrias creativas». De los siete ámbitos en los que se puede solicitar la inclusión, desde la Asociación Metropolitana Coruña consideran que el vinculado con la música clásica es el que más se ajusta a la ciudad.
Entre los beneficios que supondría unirse a la red de ciudades creativas están, «no solo contar con la marca Unesco en los eventos culturales y por tanto aportar un añadido de gran valor a la marca ciudad, sino también internacionalizar la oferta cultural de la urbe, realzándola a través de una plataforma transnacional como es la Unesco, o atraer inversión en proyectos relacionados con las distintas industrias creativo-culturales», destaca Precedo.
Presentar la candidatura
Por todo ello, está en marcha del proceso de elaboración de candidatura que la Unesco requiere como solicitud para formar parte de la red, que se convoca a inicios de año. Este dosier de la candidatura deberá incluir, entre otros aspectos, el apoyo y colaboración de todos los representantes y actores sectoriales del ámbito elegido.
Con el fin hacer partícipe del proyecto al mayor número posible de personas e instituciones relacionadas con la actividad musical en la ciudad, se han celebrado diversas reuniones sectoriales con representantes de este ámbito. La finalidad es la de elaborar toda la documentación para presentarla ante la Unesco posiblemente en el primer trimestre de este año.
El hecho de que A Coruña haya sido pionera en España en diversas iniciativas musicales es uno de los argumentos para incluirla en la red de ciudades creativas. Así, en la documentación para solicitar esta designación se destacará el hecho de «haber sido la primera ciudad española donde se creó una coral polifónica, la primera donde se puso en marcha una sociedad filarmónica y una de las primeras donde se creó una asociación de amigos de la Opera», argumentan desde la Asociación Metropolitana Coruña. Pero aquellas iniciativas no se han quedado en una parte de la historia sino que en la actualidad continúan y así la Orquesta Sinfónica de Galicia ha puesto en marcha, siendo también pionera en este paso, la Orquesta de Niños. Esta formación está a punto de cumplir ya los cinco años y algunos de los que formaron parte de la misma empiezan a tener un lugar en la música clásica.
 
(Rodri García, en www.lavozdegalicia.es)
 

Cinco ejemplos de éxito en iluminación y citymarketing

Europa. Una ciudad necesita luz, hasta aquí sin novedades. Además, precisa una calidad determinada y tecnologías eficientes. Si la ciudad está orientada al ciudadano, como debería ser, se plantea, además, cómo una determinada iluminación puede convertirla en un lugar mejor para vivir y la implanta. Sus habitantes la disfrutan, pero el proceso no acaba aquí.
A continuación, cinco ejemplos de ciudades europeas que han conseguido crear marca-ciudad en la esfera internacional, fomentar el turismo o crear oportunidades de negocio a través de proyectos de iluminación innovadores:

Rietberg (Alemania) 2013. Integradora y racional
Ha sido la última ciudad galardonada con el primer premio en los City People Light Awards. Se trata de uno de los certámenes más prestigiosos del mundo que reconoce proyectos de iluminación eficiente que mejoren la vida de sus habitantes.
En concreto, esta ciudad alemana se llevó el galardón por un proyecto en el que destaca el valor arquitectónico de su centro histórico, y ofrece soluciones de iluminación enfocadas a satisfacer necesidades específicas de las personas con discapacidad o los niños.
¿Qué otra cosa ha conseguido Rietberg al obtener el premio? Hacer que su proyecto de iluminación sirva de herramienta de marketing y tener presencia en publicaciones, foros y eventos de todo el mundo. Una consecuencia nada desdeñable ¿verdad?

Lyon (Francia) 2012. Una ciudad y un hogar
En 2012 la ciudad merecedora del galardón para el jurado de los premios fue Lyon por crear el ambiente propio de una sala de estar en sus calles, en concreto en el área de la ciudad conocida como La Croix Rousse. ¿Para qué sirve esto?
En primer lugar, combinando iluminación, vegetación y obras artísticas la ciudad consiguió ofrecer una atmósfera cálida, completamente nueva a sus propios habitantes. En segundo lugar, aporta al turismo, ya que la mayoría de sus visitas han llegado gracias a su decoración.

Valladolid (España) (2011) y Premio especial 10º Aniversario (2012)
Llega la representación española en los premios. Y por partida doble. Valladolid ganó el premio por su proyecto Ríos de Luz en 2011 y repitió en 2012 cuando fue elegida por votación popular como premio especial del décimo aniversario del certamen.
Ruta Ríos de Luz de Valladolid es un ejemplo excelente de cómo la iluminación puede ser una medicina para la economía y turismo de toda una ciudad. El proyecto, impulsado por el ayuntamiento, crea una auténtica ruta a través de la ciudad conectando zonas comerciales, comercios y paseos, aportando una innovadora oferta cultural y de ocio a turistas y visitantes.
Blogs de viajes, medios nacionales e internacional, especializados en iluminación y generalistas, se hicieron eco de los galardones obtenidos por la ciudad española, situándola en el mapa europeo de ciudades innovadoras. Además, cuenta con perfiles propios en redes sociales, una web, un libro digital, APP y se promociona en los canales turísticos de la ciudad.
¡Eso sí es aprovechar la iluminación como herramienta de city-marketing!

2010 Lucerna (Suiza). La luz y la calma
La ciudad de Lucerna, en Suiza, se llevó el reconocimiento en el año 2010 por conjugar una luz que pone de relevancia el valor artístico y arquitectónico de sus calles, con el ambiente tranquilo que atrae a sus propios ciudadanos y a muchos de sus visitantes.

2009 Jyväskylä (Finlandia). Guías de luz
En el año 2009 el primer premio del certamen, creado en 2003 por Philips y LUCI (Lighting Urban Community International Association), por su proyecto “City of Light” con el que se buscaba un alumbrado exterior que destacara el valor de sus edificios y creara guías ópticas con la luz.


(www.aam.cl)

Los efectos de la cultura como recurso

Los dos Planes Estratégicos de Cultura de Barcelona, lanzados respectivamente en los años 1999 y 2006, enmarcan simbólicamente un ciclo histórico en la ciudad. Se trata de casi dos décadas durante las cuales las políticas oficiales han otorgado a la cultura un papel relevante como motor económico y herramienta de integración ciudanana. Al leer hoy el Plan del 2006, nos damos cuenta sobre todo de la incapacidad de las élites políticas de la ciudad para focalizar de manera global la doble crisis económica y de régimen político en la que estamos sumidos. Una crisis a la que no es ajena la propia práctica de la gestión pública ejercida por esas mismas élites a lo largo del tiempo.
La concepción del papel de la cultura que destilan estos Planes oscila entre un idealismo reformulado por los intereses institucionales y un tecnocratismo indisimulado. Como explicábamos en un artículo anterior, la cultura ha servido ejemplarmente en la ciudad de Barcelona como un "recurso", depositándose en las políticas culturales la función de operar como un ejercicio de "excelencia" creativa individual, como una "industria" activadora de la matriz productiva y como una práctica "cohesionadora" del tejido social. Pero debemos a fecha de hoy someter a un severo diagnóstico las tendencias generales que dichos Planes han producido, empezando por cómo la cultura ha sido utilizada como una forma de gobierno urbano que homogeneiza la ciudad a la que se dice querer promover en su diversidad.
Apelar a la integración de las diferencias mediante la cultura ha servido en muchos casos para desplazar conflictos sociales en beneficio de un imaginario urbano "multicultural". Bajo esa visión, las políticas culturales oficiales han promocionado todo aquello adaptable a la oferta de una ciudad-marca, en detrimento de las formas de cultura disonantes. El resultado ha sido una gobernanza que ha camuflado nuestra compleja y a veces problemática realidad urbana, intentando determinarla o sofocarla mediante cada vez más pobres estrategias de marketing, oscilantes entre la "participación" teatralizada de la ciudadanía hecha impotente y la aplicación creciente de una regulación autoritaria sobre el espacio público urbano.
Esta forma de gobernar (mediante) la cultura ha acabado favoreciendo crecientemente a aquellas élites urbanas capaces de controlar los mecanismos de capitalización de aquello que hoy definimos de manera general como "marca Barcelona". Tanto el capital simbólico como los beneficios económicos producidos mediante el recurso a la cultura han beneficiado cada vez más a los grandes intereses empresariales e inversionistas que extraen su renta también del tejido "creativo" local. Barcelona se ha convertido así en un escenario abierto a los lobbies turísticos e inmobiliarios y a las grandes corporaciones que orientan o directamente se encuentran detrás de estrategias como el intento reciente de convertir Barcelona en una "smart city". Con los años, unas políticas de la cultura que pretendían protagonizar una nueva modernización histórica de la ciudad, se han ido pervirtiendo hasta convertirse en estrategias institucionales cada vez más decadentes desde el punto de vista de la calidad democrática. Por sintetizarlo en una imagen provocadora, se puede decir que a lo largo de estas décadas se ha ido estableciendo una conexión no siempre evidente entre las políticas culturales oficiales y la venta de parcelas de territorio a las élites financieras. La conexión entre el recurso a la cultura y la gentrificación de las ciudades se remonta internacionalmente a la década de 1980, y ha cobrado impulso en la ciudad de Barcelona en cada uno de los ambivalentes grandes eventos institucionales o en la construcción de grandes equipamientos culturales.
La centralidad de la cultura en las políticas de modernización o de remodelación urbana de Barcelona ha provocado paradójicamente una degradación cada vez mayor de la ciudad. Barcelona como ciudad-marca ha capturado continuamente todas las cualidades de su entorno (territoriales, culturales, sociales...) para crear un "valor diferencial". Ese valor es justamente el que ha buscado hacer destacar la marca-ciudad en el competitivo mercado de la globalización económica, donde las grandes metrópolis internacionales compiten agresivamente por atraer turistas e inversores. La marca-ciudad ha ido convirtiéndose cada vez más en una mera representación institucional que haría apetecible Barcelona a la inversión especulativa o al consumo. Es difícil considerar Barcelona actualmente una ciudad democrática construida ampliamente por una ciudadanía libre que produce una cultura rica, heterogénea y dinámica. En sus dimensiones más visibles al mercado global, Barcelona se vive interiormente como una ciudad sobrediseñada, con un tejido "creativo" precarizado que es explotado para producir un recurso cultural institucionalmente banalizado y puesto fundamentalmente al servicio de la frialdad comercial.
Mediante este muy conciso diagnóstico queremos expresar la idea de que la crisis del modelo de políticas culturales locales es indisociable de una doble crisis más general del modelo económico y del régimen político que surge de la Transición, lo que en la revolución democrática ciudadana denominamos sintéticamente "régimen del 78". Pero todo diagnóstico crítico severo ha de contemplar importantes matices para no provocar un bloqueo de la capacidad de leer qué señales positivas surgen en la crisis de este modelo. Es imprescindible saber reconocer los indicios de cómo se podría devolver a la cultura una nueva centralidad, ahora al servicio de la revolución democrática. Por ello, no somos muy amigos de los enfoques críticos que plantean la "marca Barcelona" como un proyecto totalizador plenamente exitoso, sin tener en cuenta cuáles han sido a pesar de todo las ambivalencias que este modelo ha desplegado en sus momentos menos autodegradados. Para empezar por lo más obvio, la centralidad que el recurso a la cultura ha adoptado en las políticas de gobierno de la ciudad, hacen que Barcelona sea actualmente una ciudad ampliamente dotada de equipamientos. La gran dotación que Barcelona a pesar de todo disfruta en lo que se refiere a infraestructuras culturales de diferente escala, resulta un punto de partida que es inevitable tener en cuenta para una nueva planificación cultural democrática y de iniciativa ciudadana.
Interrelacionado de muy diversas formas con las infraestructuras culturales de la ciudad, el tejido cultural "creativo" fomentado por las políticas oficiales como un caldo de cultivo del que extraer rentabilidad institucional y empresarial, ha crecido de una manera diferente a como preveía la visión influida por el modelo de las "industrias creativas". Este tejido "creativo" es ahora en la crisis una constelación desregulada y precarizada que no obstante produce, difunde y distribuye cooperativamente la cultura, incrustada en el propio tejido metropolitano. Y de la misma forma, la función otorgada en las décadas pasadas a la cultura como un mecanismo de cohesión social (de acuerdo a unos intereses de gobierno cada vez más homogeneizadores, restrictivos y autoritarios) no ha destruido sino que ha llevado a transformarse la riqueza de las formas de "cultura popular" de la ciudad. Unas "culturas populares" que han de ser arrancadas de su conceptualización más idealista, para comprender cómo han constituido históricamente verdaderas prácticas de articulación política de las clases subalternas.
Esas constelaciones de prácticas de muy diversa cualidad tienen que ser hoy día adecuadamente identificadas. Arraigadas históricamente en la ciudad o sobrevenidas por el advenimiento de nuevas culturas urbanas globales, protagonizadas por sujetos territorializados o por sujetos nómadas, articuladas bajo formas administrativas o empresariales reconocibles o difuminadas en dinámicas cooperativas informales, por completo ajenas o en relación intermitente con las instituciones culturales oficiales... constituyen potencialmente el cuerpo de una ciudadanía nueva. Este cuerpo ahora desatendido o desdibujado debe cobrar una nueva vida civil vigorosa, mediante unas políticas culturales adecuadas a la revolución democrática.
 
(Marcelo Expósito y otro, en www.eldiario.es)
 

Smart Tourism Business: el futuro del turismo inteligente

El desarrollo de la vertiente smart tourism (englobada en el concepto smart city) ha cobrado fuerza dentro del sector turístico global. En las ciudades, los distintos agentes (gobierno y administración, empresas, proveedores y prestadores de servicios turísticos, clientes y público en general) comienzan a ver la correlación entre el posicionamiento de la marca-ciudad y su proyecto smart city.
Las nuevas soluciones basadas en la aplicación de las tecnologías asociadas a la smart city pueden ser la gran oportunidad para la mejora y la innovación de los servicios turísticos. También, los agentes sociales tradicionales (gobiernos, administraciones, ciudadanía, etc.) identifican las posibilidades de dinamizar la economía y consolidar la marca de ciudad como destino turístico. Así, ciudades que han iniciado su proyecto de smart city están articulando dentro del mismo sus estrategias de marketing place branding o lo que se conoce con el término smart destinations, ciudades que incorporan la sostenibilidad y la tecnología en todas las fases de la cadena de valor, posicionándose en el mercado turístico. Por un lado, es una oportunidad para mejorar los servicios y la experiencia del turista, trabajando en aspectos como la diferenciación, la innovación, la calidad, y la personalización de la oferta turística. Y por otro lado, un enfoque integral desde el que generar nuevas soluciones a los problemas que viene presentando el turismo en general sobre los recursos del territorio, el medio ambiente, la demografía, etc., y que preocupan a la sociedad en su conjunto.
Concretamente, el segmento del turismo de negocios es uno de los que pueden verse más beneficiados a través de la implantación de este tipo de estrategias de place branding y en los beneficios que puedan sobrevenir de la mano del concepto smart tourism. Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), de los 1.087 millones de turistas internacionales registrados en 2013, entre el 20 y el 22% se desplazaron por motivos profesionales. En 2011, España se afianzaba como el tercer país a nivel mundial con mayor número de reuniones y congresos celebrados, según el ranking de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA). En ese año, más de medio millón de turistas extranjeros viajaron a España para asistir a ferias, congresos y convenciones, suponiendo ingresos superiores a los 520 millones de euros. Aunque el sector del turismo de negocios experimentó un desplome del 10,5% en 2012, a finales de año ya repuntaba un 1,9% y, actualmente, esta tendencia parece mantenerse en su recuperación.
El turismo de reuniones de negocios resulta un mercado de interés para los operadores turísticos por varios motivos. En primer lugar, porque no es estacional. Es decir, la estacionalidad es invertida a la vacacional (se viaja en temporada baja), por lo que es un producto muy importante para dinamizar el sector. En segundo lugar, se trata de un turismo de atracción hacia las grandes urbes. A nivel mundial, Londres, Bruselas, París, Nueva York, Chicago, etc., son los grandes destinos del turismo de negocios. En España, Madrid, Barcelona y Valencia. En tercer lugar, generalmente, la promoción turística del lugar donde se celebran los actos relativos a las reuniones de negocios no sólo favorece a los hoteles próximos, sino también, permite la configuración de una gran oferta de espacios de reunión (en instalaciones museísticas, en hoteles, etc.) y de eventos relacionados con los negocios.
No obstante, atraer este tipo de turismo no es tarea fácil, pues es necesario satisfacer necesidades concretas en cuanto a las infraestructuras tecnológicas (como la conexión a Internet, puntos wifi, etc.), de transporte (buena comunicación por tren, avión, carretera, etc.), y turísticas (hoteles, centros de congresos y convenciones), etc. Sin olvidar que existen otras fuerzas que afectan su capacidad para satisfacer a los clientes turísticos (influencias de la economía, el contexto tecnológico, el marco socio-político y cultural).
Los profesionales que se desplazan por negocios suelen ser empresarios, ejecutivos, comerciantes y otros profesionales (médicos, profesionales de las TIC, periodistas, fotógrafos, etc.) con un perfil entre 30 y 50 años, acostumbrados a la tecnología e hiperconectados desde distintos dispositivos móviles, canales, apps y otras herramientas a través de las cuales establecen conversaciones y relaciones por todo el globo; una proporción significativa con un alto poder adquisitivo y que gastan más de promedio que el turista común ya que consumen servicios turísticos de cierta calidad con el fin de optimizar su tiempo durante el viaje. Además, cuando viajan preparan su viaje recabando información sobre su destino, estableciendo relaciones y contactos, así como recopilando aplicaciones y otros recursos que puedan facilitar su estancia. De esta manera, se establece una relación de interconexión digital de carácter directo entre el smart tourist y la smart city (smart destination).
Para satisfacer las necesidades de estos profesionales en sus jornadas de trabajo fuera de la oficina, el equipo de Altran está trabajando en el desarrollo de una aplicación que tiene como objetivo principal facilitar la interacción del turista con aquella información que le es sensible en la ciudad, mejorando así la experiencia de viaje de este tipo de perfiles. Para que esta aplicación de movilidad se haga realidad y esté perfectamente enclavada en los requerimientos de la smart city se necesitaría partir del concepto ciudadano-sensor, pudiendo recopilar, analizar y explotar datos generados a partir de los sensores que poseen los dispositivos móviles que todos portamos encima. Además, esta aplicación actuará también con el medio próximo para, utilizando API de datos abiertos, mostrar los diferentes servicios que hay alrededor de la posición del usuario ofreciéndole interesante información sobre servicios tales como: puntos wifi, estado del tráfico, paradas de taxis, etc. Y, por último, la funcionalidad basada en tecnología de realidad aumentada que permite al usuario dirigirse de manera directa a algunos de los puntos de interés marcados y obtener información por medio de marcadores distribuidos a lo largo de la ciudad.
Las fuentes en la materia apuntan que este perfil de turista experimentará un crecimiento mantenido y que vendrá a producir importantes cambios en el sector turístico. Según el informe Future Travellers Tribes 2020, elaborado por Henley Centre HeadlightVision y Amadeus, los profesionales itinerantes y los ejecutivos internacionales son dos de los segmentos o grupos de viajeros que transformarán la industria del viaje en las próximas décadas. Considerando los beneficios tanto económicos como intangibles de la marca-ciudad que puede reportar a una smart city, es importante responder las necesidades de cada uno de estos para atraerlos. Aplicaciones como la descrita sobre la que está trabajando Altran pueden ser la clave para hacerles más amigable la ciudad que visitan pudiendo aprovechar mejor en ella su tiempo.

(Conchi Rodríguez, en www.tecnohotelnews.com)

El centro de Avilés, área comercial urbana

El Centro Histórico Comercial ya es una realidad en Avilés. El gobierno local y la Unión de Comerciantes de Avilés y comarca (Ucayc) firmaron ayer el convenio que permitirá consolidar el casco histórico como una referencia hostelera, comercial y turística y aumentar la competitividad de los establecimientos. "Hoy es un día grande y de satisfacción para la Ucayc y damos el pistoletazo de salida a una iniciativa que llevamos intentando desde hace casi una década y que augura un buen futuro para los comerciantes", aseguró José Manuel García, "Roxín", presidente de la Ucayc.

La alcaldesa, Pilar Varela, explicó que desde hace años existía el interés por hacer del casco histórico un centro comercial abierto, "que promocionara Avilés, que identificara el centro como un espacio para disfrutar, comprar y para el desarrollo cultural". Sin embargo, la fórmula elegida en un primer momento, una sociedad mixta, fue imposible por "impedimentos legales". El Ayuntamiento destinará este año 6.000 euros al proyecto; en el presupuesto de 2015 hay previstos otros 25.000 euros. El montante inicial permitirá empezar a colocar la señaléctica en aquellos establecimientos que se adhieran a la iniciativa -unos 130 hasta ahora-. El Centro Histórico Comercial incluye diversas acciones, como actuaciones de "Street Marketing" en las calles y que se componen de promociones periódicas u ocasionales y animación comercial y turística y actuaciones de "City Marketing" con el objetivo de promocionar Avilés como ciudad de compras, turismo y cultura.

El objetivo también es desarrollar productos de promoción turística "buscando el efecto multiplicador de la combinación ciudad- comercio- turismo- cultura como elemento de competitividad empresarial y como estrategia de desarrollo de la nueva economía urbana". Finalmente, se acometerán acciones de urbanismo comercial, consensuadas entre Ayuntamiento y Ucayc, relacionadas con la movilidad urbana, rotulación, estética del espacio público, carga y descarga, medio ambiente, accesibilidad, limpieza, seguridad y mobiliario.

"Vamos a colaborar mano a mano en un proyecto interesante para la ciudad", añadió Javier Reig, portavoz de la Ucayc. En un primer momento, el proyecto se enmarca sólo en el casco histórico aunque sus promotores no descartan que, "en función de los recursos", se expanda a otras zonas y ejes comerciales de la ciudad.

La Alcaldesa y el presidente de la Ucayc también renovaron el pacto Avilés por el Comercio, que nació en 2005. Para 2014, el Ayuntamiento concede una subvención a la Ucayc de 50.000 euros.

(T. Cembranos, en www.lne.es)