

Esta nueva marca pretenderá poner a la ciudad en el mapa internacional, inyectando confianza y solidez (aunque los protagonistas del video no la derrochen) para así atraer tanto al turismo como a inversores y poder generar riqueza.


Diseñar una marca destino es uno de los proyectos más difíciles de afrontar. No sólo por el espectro de público al que uno se dirige, que es más amplio que el de una marca comercial, sino porque que todo el mundo se querrá ver reflejado y de no ser así los ciudadanos no tardarán en mostrar su rechazo a través de las redes sociales. Precisamente para evitar esto, desde hoy hasta Marzo se invita a los canberranos a participar en este proceso asegurándo así una mejor aceptación. Sabemos que los cambios producen inestabilidad, eso se traduce en inseguridad y esta suele conllevar al rechazo. Esto es aplicable a cualquier cambio de marca.
Si el objetivo de una marca de una ciudad fuese representar a todos los ciudadanos, por edades, sexo, religión, etc o destacar algún monumento representativo, acabaríamos con marcas muy poco aspiracionales y poco diferenciadoras. Algo fundamental a la hora de enfrentarse a un proyecto de este tipo es que las marcas destino se deben pensar para perdurar y tener un largo recorrido en el tiempo. Aquellas que se basan sólo en soluciones gráficas del momento tienen el riesgo de caducar rápido o de parecerse a muchas otras ya existentes y ésta, en mi opinión, puede encontrarse entre ellas.
Han sido 15 meses de trabajo incluyendo posicionamiento, definición de la estrategia, los valores de marca, creación de rutas, etc., y aún así habrá que esperar hasta marzo de 2014 para ver más y sobre todo para ver cómo vive la marca en sus aplicaciones.
Solamente añadir que, como en la vida, el estreno es sólo una vez y ese día hay que tener todo listo.

Por Luis Coderque (www.brandemia.org)
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