Al alcalde, Carlos Negreira, le gusta recordar
que el mundo del 2020 estará concentrado en torno a las grandes
ciudades. Apela a estudios que dicen que unos 3.500 millones de
ciudadanos vivirán en áreas urbanas de menos de un millón de habitantes.
Ese escenario dibujará una competencia feroz por llamar la atención y
captar el interés de los turistas entre un mapa de unas cinco mil
ciudades de todo el mundo.
Y en ese nuevo orden, los elementos diferenciales
serán un elemento clave para poder competir y garantizar la actividad
económica. Más si cabe en áreas como A Coruña, donde la industria pesada
hace tiempo que desapareció y donde la dependencia del gigante textil
Inditex es tal que con él se relaciona casi la mitad de la actividad
laboral y productiva de la comarca.
Por su ubicación geográfica, a A Coruña siempre
le quedará el mar. Y, por herencia, conquistas como la de la Sinfónica,
una formación de referencia en el mundo de la cultura. Ahora, el
Ayuntamiento ha decidido apostar de forma decidida por un capricho de la
historia: el que trajo a esta orilla del Atlántico durante unos
cuarenta meses al gran genio de la pintura del siglo XX, Pablo Picasso.
Su nombre empezará a formar parte ya de la marca ciudad a nivel mundial
que los gurús del diseño urbano sueñan con encontrar. Es una oportunidad
en la que cada euro invertido seguro que traerá grandes retornos.
Francisco Espiñeira
www.lavozdegalicia.es

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