Düsseldorf es una ciudad alemana de casi 600.000 habitantes, situada
al oeste del país, a orillas del Rin, es la séptima ciudad más grande de
Alemania. Estos días presenta una nueva marca con la que pretende
destacarse como destino de interés para turistas e inversores.
Hoy en día es importante ser conscientes de la necesidad de ser
competitivos en un mercado global donde las personas y empresas pueden y
quieren elegir donde vivir o trabajar. Por eso es importante que las
ciudades sepan proyectar una imagen unificada de su infraestructura
social, su oferta cultural y su calidad de vida entre otros factores.
Düsseldorf ha sabido detectar esta necesidad, y aunque el resultado sea
bastante catastrófico, se agradece la intención.
La solución visual es bastante simplona, un emoticono sonriente que
incluye la primera letra de la ciudad. Se trata de una expresión directa
de la amabilidad y alegría que pretende proyectar la ciudad a todos los
niveles.
El desarrollo de esta nueva imagen comenzó con un completo análisis
de la esencia de la marca realizado por el estudio MetaDesign, quienes
establecieron los fundamentos estratégicos para los pasos siguientes.
Para concretar visualmente esta propuesta, se convocó un concurso en el
que participaron 66 agencias. Finalmente, fue la propuesta de BBDO la
que, según el criterio del jurado, respondía mejor a las necesidades
expuestas.
Sin entrar en lo cutre del 'case study', creo que se trata de una
marca que se queda enormemente corta. Proyecta el aspecto de una simple
campaña temporal para jóvenes en facebook cuando lo que realmente
debería ser es una marca completa, sólida y perenne que representase la
riqueza de la ciudad en todos sus puntos y que pudiese firmar cualquier
campaña que se realizase en el futuro.
En realidad, si lo pensamos detenidamente, la idea de los dos puntos y
la D no es mala de por sí, ya que la diéresis y la D son los elementos
más característicos de la palabra Düsseldorf. Sin embargo, creo que se
ha cometido el error principal de utilizar el emoticono como un elemento
aislado. Por sí mismo, el emoticono no tiene ningún contenido, es un
símbolo universal que podría pertenecer a cualquier marca. Pero cuando
integran este icono en la palabra Düsseldorf se obtiene un logotipo con
mucha más potencia y personalidad. Partiendo de esta base y con un mejor
desarrollo, quizás se podría haber llegado a algo interesante. Pero
desgraciadamente, no ha sido así.
(www.brandemia.org)
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