miércoles, 17 de julio de 2013

Juárez: “Marca región”

Se renuevan las autoridades en Ciudad Juárez, vientos distintos soplarán para la gobernanza y la administración de esta grandiosa y compleja urbe fronteriza. Los retos son enormes, variadas las posibles visiones que sacudan las viejas modorras y los estilos populistas y anclados en las venerables clientelas secuestradas por los tratamientos propios del no menos añejo corporativismo amafiado.

Ciudad Juárez es una región llena de posibilidades competitivas; el nuevo grupo político que dirija la administración, tiene la urgencia de visualizar una sociedad con su vocación competitiva fortalecida, es decir, trascender el simple esquema maquilador masivo y barato, superar el enfoque de alcohol y antro –negro y no tanto–, así como el de beneficiar selectivamente a segmentos empresariales familiares, generalmente patrocinadores de las campañas partidistas, por lo tanto, situadas en condición de “patronazgo” sobre los políticos en turno como administradores municipales.

Urge desarrollar un proyecto activo y participativo de “marca región”, promoviendo un modelo de desarrollo económico y social que se sustente en una estrategia de capitalización de los mejores recursos productivos de Ciudad Juárez. Recordemos extraordinarios ejemplos mundiales tales como Nueva York, capital mundial financiera; Silicon Valley, en innovación tecnológica; Napa Valley en vinos, y Milán en moda y diseños, entre otros, arraigando a las poblaciones que agreguen valor competitivo al nuevo modelo de ciudad que se promueva desde los mecanismos administrativos del sector público, considerando este hecho como el detonante de todo un universo de políticas públicas volcado al retorno del desarrollo de la modernidad interrumpida por los rezagos viejos y adicionalmente por la vorágine de violencia surgida en la “guerra de la peste” del crimen organizado y sus múltiples secuelas.

La convocatoria debe contemplar a todos los grupos productivamente activos, sin embargo, responsabilidad especial y compromiso histórico atañe al sector privado, específicamente empresarial, para la construcción de esa “marca región” que daría un extraordinario perfil de atractivo para el crecimiento de la ciudad, nucleando inversiones de muy diversa índole y sin duda, de extraordinarias dimensiones. Viene a mi mente, el estupendo proyecto de “marca ciudad” que el Tecnológico de Monterrey –ITESM– Campus Ciudad Juárez, presentó en el magnífico escenario de “Juárez Competitiva”, durante el mes de octubre de 2011, en el cual se referían, entre otras grandes ideas, la importancia de impulsar el icono de la “X”, monumento en construcción en aquel tiempo, llevando a cabo dicho proyecto con el apoyo de especialistas europeos –italianos– que capacitaron a brillantes estudiantes del Tec de Monterrey, trasladados a Milán con tal propósito, que a su vez se convirtieron en valiosísimo capital humano, hoy desperdiciado por la frivolidad de los vientos políticos así como por la cómplice infamia generada en contra del referido movimiento social llamado “Juárez Competitiva”.

Ahí también se habló de convertir a Ciudad Juárez en la capital mundial de la industria electrónica, idea sugerida por altos ejecutivos de corporativos trasnacionales que acudieron al multirreferido evento, siendo aún un fabuloso pendiente en la potencial agenda de una ciudad que se piense desde sus capacidades y vocación grandiosas. Es de hacerse notar, que incluso ciudades como Monterrey, Guadalajara y Querétaro –de las más visibles–, compiten actualmente por “desviar” inversión productiva que tendría lógico asiento en Ciudad Juárez, sin embargo, las instancias públicas y privadas implicadas, es decir, gobiernos y cámaras empresariales pertinentes, se han dedicado a resolver fundamentalmente los asuntos de barandilla y aquellos que remiten a la “grilla”,  por naturaleza propia especulativa e improductiva, a veces hasta por los diversos protagonistas que pasan sin pena ni gloria por los cargos de dirección o presidencias de las mencionadas instancias.

Hace falta capacidad, poder de gestión, determinación para superar el vicio de la voracidad electorera, vinculación más que provinciana, grandeza de miras y desprecio al servilismo exigido por los gobernantes confundidos en el vicioso delirio de la megalomanía futurista.

Sergio Armendariz
Analista político
 
diario.mx

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