En el seno de la Unesco hay un debate abierto desde
hace años sobre cuál es realmente el patrimonio que se debe preservar.
Durante la pasada década se han repetido las polémicas en diferentes
ciudades tras la tensión generada entre edificios modernos, de
arquitectura de vanguardia, y los centros históricos. En las ciudades
históricas todavía no está bien definido cuál es el paisaje -a veces
imaginario- que se debe proteger.
Y en esta espiral está inmersa también Sevilla desde que se anunció la construcción del rascacielos
del arquitecto argentino César Pelli en la Cartuja. De hecho, el propio
urbanista Georges Zouain, que ha asesorado a la delegación española
ante su evaluación en San Petersburgo, ha participado en Sevilla en
debates sobre estos aspectos.
Precisamente, el secretario del comité español de Icomos, el profesor Víctor Fernández Salinas,
apuntó este miércoles que, en su opinión, lo más "duro" es que la
propia ciudad ha dicho que sí al proyecto, sin ponerle trabas y sin defender los valores de la ciudad. "Ahí es donde se ha perdido la batalla", apuntó Fernández Salinas, que se ha mostrado crítico con el proyecto del rascacielos.
La
primera prueba ya se ha superado. Atrás quedan los esfuerzos
diplomáticos para convencer a otros países y quizás también para
eliminar obstáculos dentro de la propia oficina española, que no en
todos los momentos ha visto con la misma claridad el proyecto. Ahora
quedan varios meses por delante para demostrar que el trabajo ha valido
la pena y en eso también pondrá todo su empeño el alcalde de Sevilla.
Este miércoles, nada más conocerse el veredicto de la Unesco, Zoido anunció que este mismo año -antes de presentar el informe requerido por la asamblea- se celebrará en Sevilla un congreso internacional
para "poner en común todos los avances teóricos y doctrinales en
relación con el paisaje urbano y los bienes patrimonio mundial", apuntó
el primer edil.
Tras su experiencia en San Petersburgo y la
intensa semana de encuentros diplomáticos, Zoido se mostró este
miércoles convencido de que Sevilla tiene que invertir la polémica.
Tras haber estado en el punto de mira de todo el mundo, ahora debe ser
el punto desde el que se mire al resto de países. "La capital prevé ser
un referente a la hora de marcar las pautas; Sevilla sale reforzada de la Unesco
y abrirá un debate sobre un aspecto en el que hay gran indefinición",
apuntó el alcalde, que también tendió ayer la mano al Icomos y a los
promotores para sentarse juntos y estudiar medidas para reducir el
impacto visual del rascacielos sobre el paisaje urbano.
La cita anunciada, amén de su aportación al debate mundial sobre el patrimonio, supondrá también una oportunidad para atraer turismo y
todo lo que ello conlleva a la capital. El gobierno local, dentro de su
estrategia de explotar la marca Sevilla, tiene ahora la opción de
rentabilizar la imagen patrimonial de una ciudad con un importante casco
histórico y con monumentos en buen estado de conservación. Sin duda,
un nuevo filón.
(diariodesevilla.es)
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