El periódico «New York Times» abrió este lunes su edición digital con un artículo sobre el complejo cinematográfico de Ciudad de la Luz, en Alicante, al que se refiere como un «ejemplo del frenesí valenciano» por la construcción
de grandes instalaciones, que «ha dejado un legado de 25.000 millones
de dólares e infraestructuras en bancarrota» en la Comunidad Valenciana,
según ha indicado el diario.
Los autores de la información, Doreen Carvajal y Rafael Minder recuerdan
que Ciudad de la Luz, en sus inicios, fue proyectada como un
«megaestudio de cine donde los cuentos de hadas se hacían reales», y
donde las instalaciones «podían crear un desastre tipo tsunami en un
enorme tanque de agua con vistas al mar Mediterráneo, como un Hollywood en la costa española».
Sin embargo, exponen que en la actualidad este tanque «está seco y los
54 acres de backlots están prácticamente desiertos». El complejo «está
en venta y agobiado por atraer productoras», mientras las autoridades
europeas «han dado un ultimátum a la Generalitat valenciana para que
explique esta semana cómo pretende devolver los 325 millones de dólares
de los contribuyentes indebidamente gastados en ambiciones de magnate
del cine».
Al
respecto, los periodistas norteamericanos estiman que la respuesta
«podría ser breve», y citan las recientes palabras del vicepresidente
del Consell, José Císcar,
quien reconoció sobre este asunto que «realmente, no hay dinero para
devolver». Los investigadores de la Comisión Europea «han sido
particularmente críticos con los grandiosos estudios, en respuesta a las
quejas de los estudios privados», que en su día, «denunciaron que
Valencia estaba distorsionando la competencia de mercado con su fuerte
financiación pública», y por ello han reclamado la devolución de las
cantidades destinadas a este complejo.
Asímismo, Doreen Carvajal y Rafael Minder se
remontan al año 2006, para apuntar que, por entonces «nadie se podía
imaginar esta dura realidad». «Cuando el presidente de la Generalitat de
Francisco Camps, posaba delante de las cámaras con el actor francés Gerard Depardieu», a quien «abrazó vestido» como Obelix, con motivo de la película «Asterix en los juegos olímpicos» rodada en este complejo.
En torno a Francisco Camps, apuntan que «eligió a un vendedor de coches e incondicional de su partido, para presidir Caja Mediterráneo (CAM),
entidad que ayudó a financiar la construcción de los estudios y otros
proyectos del gobierno, y que ha quebró el año pasado». De igual modo,
«New York Times» recuerda que «los estudios, en los se han rodado 60
películas-- fueron una inspiración del director Luis García Berlanga,
que propuso hacer una escuela de cine en Alicante», si bien, el concepto
derivó en un proyecto «mucho mayor, reflejo de las ambiciones de los
políticos locales y del fácil acceso a la financiación».
«EVENTOS EXTRAVAGANTES»
En esta línea, el rotativo estadounidense además subraya que la Comunidad Valenciana
también ha invertido en estos años en «un puerto para superyates, una
casa de la ópera --en referencia al Palau de les Arts-- al estilo de la
de Sidney, en Australia; un museo de ciencias futurista; el mayor
acuario de Europa; un puente con forma de vela, y un aeropuerto que
nunca ha registrado una sola llegada o salida». Completan la lista de «eventos extravagantes»
la America's Cup y las carreras de Fórmula Uno, así como el parque
temático Terra Mítica de Benidorm (Alicante), que, indican, «también ha
quebrado».
Además, hace referencia a la contratación del arquitecto valenciano «superestrella» Santiago Calatrava,
afincado en Zurich, para varios proyectos, quien, recuerdan, «defendía
sus honorarios de 115 millones de dólares como 'modestos' y 'por debajo
de la media' de proyectos similares». «La creación del estudio, en 2005,
fue parte de una fiebre constructora que se repitió a lo largo de las
17 regiones autonómicas», indica el diario. «Conforme la crisis de la
nación se ido ahondando, la combinación de los intereses --de banqueros,
magnates de la construcción y autoridades de los gobiernos
regionales--, responsables de los excesos como Ciudad de la Luz, han ido
saliendo a la luz aquí y en otros lugares».
CRISIS ECONÓMICA
El análisis del «New York Times»
también hace hincapié en la «intensa presión que soporta el Gobierno
español para realizar una contención de gastos, particularmente en
sanidad y educación». Al respecto, recuerda que el presidente del
Gobierno, Mariano Rajoy, a principios de este año «amenazó con tomar el
mando de las competencias autonómicas, lo que podría provocar una
tormenta política» en el país.
Como
resultado, «estableció en 2012 estrictos objetivos presupuestarios y
multas recaudatorias a las regiones que no cumplieran las metas».
«Mientras todas las regiones han evitado la intervención estatal hasta
ahora, la Comunidad Valenciana estuvo cerca del rescate a finales del
año pasado, cuando fue obligada a pedir ayuda a Madrid para poder hacer
frente a sus préstamos», añade.
El diario cierra el texto con unas declaraciones del vicepresidente José Císcar, quien asegura ser «optimista porque el sector turístico de la Comunidad Valenciana es muy fuerte», que contrastan con las de Bryce Matuschka,
un turista neozelandés, que declara que «el puente es una verdadera
obra de arte, el acuario es genial», pero «para algunas de estas
edificaciones cabe preguntarse para qué se han gastado todo ese dinero».
(ABC.es)
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