(brandemia.org)
En los alrededores del siglo X, el príncipe Rahvalod (o Rogvolod), de origen vikingo, gobernó un territorio conocido como
Principado de Polatsk, al que pertenecía la zona que ocupa la actual
ciudad de Minsk. Estas primeras referencias históricas de la ciudad datan del siglo XI (1067). Minsk es la capital de
Bielorrusia y además es la ciudad más grande del país, encontrándose situada en el centro geográfico de éste.
Pese a ser muy longeva y tener una historia marcada por vikingos,
lituanos, rusos y comunismo, la ciudad no conserva caracteres
hereditarios ni representativos de su historia. De hecho por lo que se
conoce Minsk es por su gente, más concretamente por su formación
académica.
Se trata de una ciudad moderna y dinámica, que es el mayor centro de transporte y logístico de
Bielorrusia,
pero sobre todo es el centro cultural y científico del país, con altos
niveles de educación. No en vano, es una ciudad llena de ingenieros, lo
que ha dado lugar a la proliferación de empresas de software,
informática y nuevas tecnologías.
Conscientes de esa ausencia de una identidad y tradición propias y
del reclamo para nuevos cerebros, el Comité Ejecutivo de la Ciudad ha
decidido trabajar una nueva identidad mejore el reconocimiento
internacional de Minsk para atraer inversión extranjera, visitantes y
jóvenes talentos. Y así ayudar a los residentes a desarrollar una
cultura.
Todo esto se refleja en el posicionamiento desarrollado durante un año por el
estudio Instid (
http://instid.org/):
“Piensa en Minsk”. En definitiva, trata de mostrar a
Minsk
como una ciudad de la inteligencia y da un mensaje claro a los
inversores extranjeros, turistas y talentos de que quiere convertirse en
un nuevo lugar de crecimiento de la economía mundial… un
Palo Alto en
Bielorrusia.
¿Cómo han plasmado todo esto?, creando una identidad que prescinde en
la mayoría de sus aplicaciones de una marca gráfica. La propia
identidad reside en un universo gráfico de líneas azules y blancas,
entendidas como adalid del pensamiento abstracto y del intelecto,
expresados de forma flexible y eficaz.
En palabras del propio
estudio Instid:
“Dada la
ausencia de símbolos comunes de la ciudad en la actualidad, hemos
decidido no crear un símbolo gráfico decorativo definido. Más bien,
hemos creado una plataforma para fomentar y canalizar la energía
creativa de los residentes de Minsk definiendo el estilo visual Minsk.
En otras palabras, hemos diseñado una trama de rayas azules y blancas de
igual ancho como única imagen de la ciudad, e invitamos a los
habitantes de Minsk, empresas y organismos públicos de interpretar y
utilizarlos”.
Pues así, de primeras… me encanta la idea: una marca ciudad sin
marca. Conceptualmente me parece brillante, es el típico ejercicio que a
cualquier diseñador nos encantaría firmar no solo por el thinking que
hay detrás, sino por la belleza plástica del look&feel. Creo que
sería redondo si la trama surgiera de algún elemento tangible de la
ciudad, me invento: un adorno vikingo de algún yacimiento o algo
parecido. Salvo ese detalle, creo que es un ejercicio de sobresaliente.
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